Hatuey fue condenado a la hoguera, castigo reservado a los más viles criminales. Pero cuando estaba a punto de ser quemado, al ser preguntado si quería convertirse en cristiano para subir al cielo preguntó: "¿y esos hombres blancos también van al cielo?" y al recibir una afirmación dijo "entonces yo no quiero ir a donde esos hombres vayan".-de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Fray Bartolomé de las Casas
Me cae bien Hatuey, el cacique que fue expulsado de su isla (ahora la República Dominicana y Haití) y que les avisó lo siguiente a los habitantes indígenas de Cuba:
Este es el Dios de los españoles adoran. Por estos pelean y matan; por estos es que nos persiguen y es por ello que tenemos que tirarlos al mar... Nos dicen, estos tiranos, que adoran a un Dios de paz e igualdad, pero usurpan nuestras tierras y nos hacen sus esclavos. Ellos nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos, pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas. Incapaces de igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro que nuestras armas no pueden romper.