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| Zan ye ihuan noncuica yehyan, noteuh In tonaya, tlatoayan, yie xochincacahuatl in pozontimani, a xochioctli. Nocoya ye, noyol quimati, quihuinti ye noyol, noyol quimati: ¡Zan ca tlauhquechol! celiya, pozontimani, mocquipacxochiuh. ¡Tinaan! Huelicacihuatl, cacahuaizquixochitl, zan tonnetlatehuilo, ticahualoz, tiyaz, ximaaz. Can tiyehcoc ye nican, imixpan o teteuctin, timahuiztlachihualla, monequetza. Moxiuhcizquetzalpetlapan, tonihcaca. Cacahuaizquixochitl, zan tonnetlanehuilo, ticahualoz, tiyaaz, ximoaz. Ah zan xochicacahuatl in puzontinmani, yexochitlain tlamaco. Intla noyol quimati, quihuintia ye nonyolia, Aya yece ye nican, tlalla icpac, antetecuita, nopilhuan, a noyol quimati, quihuintia ye noyol. Ah zan ninetlamata, niquitohua: Maca niya ompa ximohuayan. Tlazotli noyol. In nehua, nehua, zan nicuicanitl, teocuitlayo noxochihuacayo, Inniquiyacahua, zan niquitta nochan, xochimamani. ¿Mach huey chlachichuitl, quetzalli patlahuac mach nopatiuh? In zan ninoquixitiz, quenmanian, ca zan niyaz, nipoliuhtiuh. Ninocahua, ¡ah notecu! Ah niquitohua: ma niyauh, ma ninoquimilolo, ni cuicanitli, ma ihui. ¿Ma aca ca cizquia noyol ac? Zan yuh niyaz, xochuihuiconticac ye noyolio. Ye quetzal nenelihui, chalchuitli in tlazotli yectla mochiuhtoca. ¡Acan machotica tlalticpac! Zan ihui ya azo, ihuan in ihuiyan. | En la soledad yo canto a aquel que es mi Dios En el lugar de la luz y el calor, en el lugar del mando, el florido cacao está espumoso, la bebida que con flores embriaga. Yo tengo anhelo, lo saborea mi corazón, se embriaga mi corazón, en verdad mi corazón lo sabe: ¡Ave roja de cuello de hule!, fresca y ardorosa, luces tu guirnalda de flores. ¡Oh madre! Dulce, sabrosa mujer, preciosa flor de maíz tostado, sólo te prestas, serás abandonada, tendrás que irte, quedarás descarnada. Aquí tú has venido, frente a los príncipes, tú, maravillosa criatura, invitas al placer. Solre la estera de plumas amarillas y azules aquí estás erguida. Preciosa flor de maíz tostado, sólo te prestas, serás abandonada, tendrás que irte, quedarás descarnada. El floreciente cacao ya tiene espuma, se repartió la flor del tabaco. Si mi corazón lo gustara, mi vida se embriagaría. Cada uno está aquí, sobre la tierra, vosotros señores, mis principes, si mi corazón lo gustara, se embriagaría. Yo sólo me aflijo, digo: que no vaya yo al lugar de los descarados. Mi vida es cosa preciosa. Yo sólo soy, yo soy un cantor, de oro son las flores que tengo. Ya tengo que abandonarla, sólo contemplo mi casa, en hilera se quedan las flores. ¿Tal vez grandes jades, extendidos plumajes son acaso mi precio? Sólo tendré que marcharme, alguna vez será yo sólo me voy, iré a perderme. A mí mismo me abandono, ¡Ah, mi Dios! Digo: váyame yo, como los muertos sea envuelto, yo cantor, sea así. ¿Podría alguien acaso adueñarse de mi corazón? Yo solo así habré de irme, con flores cubierto mi corazón. Se destruirán los plumajes de quetzal, los jades preciosos que fueron labrados con arte. ¡En ninguna parte está su modelo sobre la tierra! Que sea así, y que sea sin violencia. |
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Miguel León Portilla. Trece poetas del mundo azteca. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. 1967
(Ms. Cantares Mexicanos, Biblioteca Nacional de México, fols. 30 r. y v., y Romances de los señores de la Nueva España, fols. 7 r., -8 r.)