Emiliano Zapata dijo que la tierra es de quien la trabaja y los caciques de hoy son nuestros campesinos. Que quede claro, es un trabajo árduo que se lleva a cabo a pesar del frío del aire acondicionado y del parpareo constante de lámparas fluorescentes. La tierra labrada con plumas es como su dueño: Primero, se aniquila lo sublime. Después se transforma en algo estéril. Finalmente, se pone a generar cifras y cifras.