Son las 3:55 de la madrugada.
De nuez no puedo dormir.
Es porque tomé una taza de café después de cenar. (¡Qué cena! Estuvieron todos mis tíos, algunos de mis padrinos y todos mis primos. Toda la familia, pues, cenamos. Muy rico... ahí con mis tíos hablando de mi encuero en Vancouver, y con las tías acerca del té de Boldo que se vende en la Farmacia del Ahorro en Oakland. )
Bueno, ya se me está cerrando el ojo (¡pero tras cuanto tiempo!).