06 agosto 2006

Todo chido

Le pedí perdón a mi mamá por haberme enojado. No valía la pena seguir enojado. O sea, no puedo cambiar nada con respecto a la situación. Rebelarme sólo trairía malas consecuencias por los siguientes motivos:

1) Me voy a Berkeley a vivir en dos semanas. Ya que esté ahí no voy a manejar porque todo queda cerca.

2) Cuesta $300 el seguro. Bueno, eso es lo que le cuesta al novio de mi jefa porque tiene buen record. A mí me saldría mucho más caro porque soy más jóven.

3) Bueno, suponiendo que me rebelara y manejara mi carro y que el novio de mi jefa me pagara el seguro, las consecuencias de ese acto perjudicarían la relación que tengo con mi mamá y con el novio de mi mamá. Prefiero ahorrarles la pena.

4) De todas formas le hace falta un mantenimiento al carro.

Son dos semanas las que quedan. Si quiero salir, seguro me dan aventón. Además el seguro se va pagar en un mes, creo. Bueno, para entonces, ya no necesitaré el carro.

No vale la pena estar enojado.