¡Chin! Ya se nos fue la oportunidad... como zapatistas, parece que López Obrador nos robó el fuego, aquél creado con una mercadotécnia ingeniosa por medio del Sub Marcos. Algunos zapatistas se quejan por esto. Y se quejan y se quejan.
YA BASTA!
Creo que el zapatismo a estas alturas no tiene porqué esconderse tras los pasamontañas. Ahora, si es un símbolo, ya sea Marcos o los pasamontañas, habremos hablado de un movimiento simbólico. Porque eso es lo que recuerda la gente.
Bis: Nos esforzamos por educar de Atenco, de Acteal, del 2 de Octubre, pero la gente se olvida. Parece haber el insomnio colectivo que sacudió a Macondo durante los cien años de soledad, en nuestro caso de México, los 500 años de la larga noche.
Todavía no amanece, pero por ahí por el horizonte se llegan a ver unos sutiles destellos de luz. Será el sol? ¿O tal vez la esperanza? ¿Cómo llega, pues?, esa sociedad llamada utopía. Sea quien sea el líder del movimiento social emergente que cambiará México, nos debemos unir no bajo etiquetas o colores o eslógans, sino con ideas claras de qué queremos de nuestro México. El país es nuestro, del pueblo. Nos encargaron la patria. Tal vez eso quejarse es bueno, fomenta el diálogo, pero también hay que proponer alternativas: ¿Podríamos trabajar junto con los Lopez Obradoristas? Porque para mí la oportunidad todavía está: si es de "a deveras" este movimiento de López Obrador, la no-participación de los Zapatistas sería negarnos de un presente y por tanto de un futuro. Hay que pensarlo bien.