13 septiembre 2010

Sushi

Cruzar el desierto sonorense antes era un hecho mortal, pero ahora los avances de la tecnología incluyen un telefonito con GPS que también indica las fuentes de agua más próximas. De todas formas, el teléfono no cruzaba el desierto por alguien, así que el peligro todavía seguía presente en esas arenas, como esos tercos valientes que vienen con todo y familia.

¡Oi! Es de noche y se escuchan crujidos en la tierra. Estamos lejos de los oídos electrónicos de los vecinos gringos envidiosos. Los pasos son distintos: unos son fuertes pero cautelosos, seguidos por otros un poco más ligero y éstos por unos chiquitos que se apresuran a cada rato.