26 octubre 2006

la tragedia de cuernavaca

Con disculpas al lector, tendré que aprovechar este espacio para decirle al mundo de la triste realidad de mi pueblo Cuernavaca.

Antes le decían el lugar de la eterna primavera. Un nuevo edén. Mi mamá me cuenta de un tiempo en Cuernavaca donde los niños bajaban a la barranca a cortar guayabas. Qué triste que esa realidad se haya acabado, porque con la llegada de miles y miles y miles de personas del otras partes de la república, el nuevo edén se convirtió en otro pueblo más, contaminado y altamente transitado. Ya nadie le importa el lugar donde vive porque ahí no es su casa, no vienen de ahí. Ahí no nacieron. Ahí no es su casa, y creo que Zapata estaría de acuerdo conmigo porque la tierra es de quien la trabaja. Bola de huevones ignorantes.

Ahora es un basurero Cuernavaca, literalmente. Hace un tiempo los dueños del terreno donde el gobierno llevaba la basura impidieron el paso de los camiones de basura. El gobierno dejó de recoger basura pero la gente no dejaba de tirarla. Y como nadie la recogía se amontonaba en las esquinas, en las calles, por todas partes. Y nadie hace nada más quejarse y tirar más basura. Se ha amontonado, hay muros de basura. La sociedad se ha revuelca en la suciedad. Nadie hace nada. Con pena digo que mi pueblo es un basurero y con pena digo que soy de Cuernavaca, de ahí de donde la gente no recoge su basura.

Seguramente se resolverá el problema, pero mientras los mantendré al tanto de los acontecimientos de mi pueblo, de mi lindo basurero, Cuernavaca.

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